Palma Africana en
Colombia
Impactos ambientales socioeconómicos y efectos sobre la tenencia de la tierra, en
comunidades campesinas, negras e indígenas.
Comisión Intereclesial de justicia y Paz[1]
Uno de los rostros de la palma de
aceite se asocia en Colombia, a las violaciones de derechos humanos, torturas,
asesinato, desplazamiento, falsificación
de documentos, apropiación ilegal de
propiedades y territorios colectivos, en desarrollo de la estrategia
paramilitar. Otra de sus facetas es la destrucción ambiental a gran escala que
se produce con la siembra en territorios de alta biodiversidad, la
descampenización que produce y la miseria en que coloca a los habitantes de las
regiones. El agronegocio de la palma africana o palma aceitera, trasciende nuestras
fronteras. Hoy este tema se ubica en el escenario de la discusión energética y
la retórica ecológica. Si bien la siembra y procesamiento de la palma estaba
orientado a la producción de alimentos y cosméticos, tanto la explosión y extensión del cultivo se
explican en razón de una nueva demanda, el
estratégico mercado de los combustibles.
La barata esperanza de los
biocombustibles
Se habla continuamente del cercano fin de “la era del
petróleo”. Las estimaciones en torno a la fecha hasta la cual vamos a poder disponer del “oro negro”,
difieren unas de otras, aunque se están dando signos inequívocos de que nos encaminamos al
momento en que el petróleo deje de ser el recurso energético básico en el
planeta. Las explotaciones del “oro negro”, por su agotamiento gradual,
resultan cada vez más costosas para obtener menor cantidad de petróleo. Por lo
tanto menos petróleo, cada vez más caro,
y así hasta que ya no resulte rentable seguir extrayendo petróleo “marginal”.
El temido día para el mundo “desarrollado” será lo que se ha denominado el “peak oil”, o momento en que las
reservas mundiales de petróleo ya no se puedan mantener, por muy buena voluntad
que tengan los países productores para abastecer la creciente demanda de
combustible. Si la tendencia en el alza
de los costos de petróleo es constante, con el “peak
oil” lo será mucho más. [2]
A diferencia de los años 70 y 80, donde las razones de la
crisis en la oferta de petróleo eran de carácter político (los conflictos en
Oriente Medio y la guerra Irán- Irak), la situación de hoy, si bien tiene los
mismos efectos, es debida a una razón totalmente distinta y física: el petróleo
que se ha ido formando en el subsuelo del planeta lentamente a lo largo de
millones de años, está tocando fondo, se está agotando.
Pero esencialmente los Estados Unidos y Europa, - crudo
dependientes - no están dispuestos a modificar sus patrones de consumo
energético, por lo que las grandes empresas privadas estimulan la investigación
de energías “alternativas”, ocultando tras de si la razones de la crisis, haciendo
uso, desde la racionalidad obsesiva del
mercado consumista, palabras marcadamente
medioambientales.
Debido a la imposibilidad de separar las expresiones “necesidad”,
“consumo”, “supervivencia del planeta” y “desarrollo sostenible”, los sectores
privados y las políticas públicas, formalmente empiezan a retomar las
expresiones de la conciencia medioambiental. Ningún sector es ya
indiferente ante las alarmas del
calentamiento global, el agujero en la capa de ozono y otras distorsiones ocasionadas por los gases producidos por la combustión de los carburantes fósiles
derivados del petróleo.
La conciencia ecológica señala que el avance del actual modelo de consumo energético, amenaza el futuro de la humanidad y del planeta
a un mediano plazo. En este contexto, cobra también mucha fuerza la búsqueda de los nuevos combustibles.
A pesar de eso, todas las formas de energías alternativas
que se vislumbran en el horizonte, chocan con marcados límites ya sean de tipo
económico, ambiental, de capacidad de producción, de posibilidad de cubrir la demanda
existente, de violaciones de derechos humanos y de negación de derechos
laborales [3]
Estados Unidos y
Los biocombustibles se muestran como la solución óptima para
ser la base de este nuevo modelo energético comprendiendo: sintéticos, gaseosos
e hidrógeno. En la actualidad tan solo están disponibles dos tipos de
biocombustibles: el bioetanol, que en Colombia también se llama alcohol
carburante y que procede de semillas azucaradas, tales como la caña de azúcar,
la yuca, la remolacha, el maíz y soja, principalmente; y el biodiesel, que
procede de semillas oleaginosas, tales como la palma aceitera, el girasol, la
colza, o incluso de reciclar aceite de cocina ya usado.
Los biocombustibles tienen el mismo origen que el petróleo:
la biomasa. A diferencia del petróleo que se produce en reacciones químicas durante
millones de años en el subsuelo, en el caso de los biocombustibles, se llevan a
cabo de forma rápida en plantas que transforman la materia prima azucarada u
oleaginosa, en combustible.
A la vista, la primera gran ventaja que se presenta para los
países gran-consumidores de energía es, que el cambio de un combustible a otro
(de petróleo a biocombustibles), no les va a exigir grandes inversiones, pero
genera grandes beneficios ambientales para la humanidad.
El mayor consumo energético de petróleo en el mundo y a la vez el más contaminante, el del combustible
usado en el sector transporte (carros, aviones, barcos), se sustituiría por los biocombustibles. Se
podrá publicitar, ante los potenciales consumidores, sobre todo de los países
“desarrollados”, como la panacea que traerá todos los beneficios anhelados por esa creciente conciencia
ecológica de la comunidad internacional.
Los biocombustibles se presentarán no solo como una fuente
energética renovable y por tanto no perecedera, a diferencia del petróleo, pues
su materia prima proviene de la tierra, como la de cualquier otro alimento;
sino que además, se dirá que emiten menos gases de efecto invernadero,
contribuyendo así a resolver los graves problemas ambientales que padece el planeta.
La renovabilidad es cierta, como también que su producción acarreará
el problema de la competencia en el uso de la tierra entre la producción de alimentos y la producción de
materias primas para combustibles. También que el agronegocio necesitaría
grandes extensiones de tierra que obligan a los empresarios a prescindir de costos en
vidas humanas y de la rica biodiversidad de países como el nuestro, para extender la frontera agrícola en función
de monocultivos como el de la palma africana. Algunas organizaciones
ambientalistas ya han destacado, que para sustituir totalmente la demanda
actual de petróleo en el mundo por biocombustibles, se necesitaría sembrar el
equivalente a tres planetas Tierra[5] de oleaginosas
para obtenerlos.
La contribución para detener el calentamiento global del
planeta, va a depender de la fuente o materia prima usada para obtener los
biocombustibles. No para todas las plantas esto es cierto, aunque este es el
argumento más fuertemente publicitado en los países más consumidores de
energía. En este sentido, George Monbiot
[6]señala
que el biodiesel de palma africana
resulta ser contribuyente neto al empeoramiento
del calentamiento global del planeta, pues la destrucción de selvas
tropicales para su implementación, y el hecho de tener que drenar las fuentes
de agua que se encuentran en el terreno donde el mismo se va a llevar a cabo,
provoca la liberación a la atmósfera de todo el dióxido de carbono que antes
retenía la selva o el bosque húmedo tropical al que este cultivo viene a sustituir. Así como la oxidación de la
tierra al ser desecada, genera aún más cantidad de dióxido de carbono
que va a la atmósfera. Decir que el biodiesel de palma africana genera menos
dióxido de carbono que el diesel fósil, resulta
sesgado y mentiroso.
Palma africana: una amenaza al trópico
Las materias primas de las que se pueden generar
biocombustibles, algunas son propias de países tropicales y solo en ellos se producen,
como la caña de azúcar o la palma africana, y otras se pueden dar tanto en los
países tropicales como en los países de climas templados, tales como la colza,
el girasol, el maíz, la remolacha.
La imposibilidad de producir en los países del Norte la
totalidad de biocombustibles que necesitarían para atender su demanda interna[7], así
como el hecho de que arriesgarían su seguridad alimentaria (considerada por el
propio Bush como un asunto de seguridad nacional) y la supervivencia de sus
ecosistemas, lleva de forma inevitable a los países “desarrollados” a trasladar
la producción de estos biocombustibles (o mas bien la siembra de las materias
primas necesarias para ello), a los países tropicales, y pensando en términos
puramente economicistas, mas específicamente en la palma africana como materia
prima básica, dado su menor coste y mayor productividad que la de cualquier
otro aceite vegetal. Ninguna otra consideración en relación a este cultivo es
tenida en cuenta. Ya hemos llegado entonces a la explicación del por qué de la
expansión tan enorme que el cultivo de palma africana o aceitera está teniendo
en todos los países tropicales.
Lo que está en juego en las decisiones de los grandes
estrategas y poderes económicos a nivel mundial, es el binomio seguridad
energética - seguridad alimentaria, y la única manera de no renunciar a las
dos, es hacer que otros países nos complementen nuestras carencias. De ninguna
manera se plantea la reducción en el consumo de combustibles, como la única
solución realmente factible para la continuidad de la vida en el planeta.
Desde esta consideración, el Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional intervendrán como es costumbre, para inducir a los países tropicales a adoptar las políticas necesarias para que
estas necesidades de los países desarrollados se satisfagan, con las menores
trabas posibles. De estas presiones y seducciones se derivan las políticas
públicas que gobiernos como el de Álvaro Uribe Vélez llevan a cabo
obedientemente. No en vano, como el propio ministro de agricultura reconocía,
la palma africana será uno de los sectores mas beneficiados en el TLC con
Estados Unidos.[8] Por lo tanto, parece bastante claro, que la
extensión a seis millones de hectáreas en palma africana que tanto repite Uribe
Vélez para el país, tienen en la mira la
exportación de biodiesel tanto a Europa
como a Estados Unidos.
Palma aceitera a costo de muerte y
desterritorialización
¿Qué viene suponiendo para los países tropicales esta fuerte expansión de
los cultivos de palma africana? ¿Qué supone a las comunidades nativas asentadas
ancestralmente en los territorios donde hoy se siembra la palma africana?[9]
Muchos han denominado esta expansión de los cultivos de
palma africana en todo el mundo tropical, como el “modelo malayo”, pues las
características que tienen los cultivos en todos los países comparten un mismo
patrón de comportamiento en diferentes campos a considerar: derechos humanos,
derechos ambientales y derechos laborales.
Desde el punto de vista de los derechos humanos, las
empresas cultivadoras de palma africana llegan a los territorios ancestrales de
comunidades nativas, despojando a dichas comunidades de sus tierras, y por lo
tanto de todos los elementos necesarios para su supervivencia. El resultado
final es el desplazamiento de las comunidades para dejar vía libre a los
cultivos. El despojo territorial es
bendecido por las autoridades tanto nacionales como locales, que de hecho
apoyan a las empresas en esta labor de sacar a los campesinos del territorio.
Todo ello mediante prácticas de violencia inimaginables.
Desde el punto de vista medioambiental, los cultivos de
palma africana, producen la destrucción
total de los ecosistemas donde el cultivo se va a dar, con el agravante de
que normalmente estos ecosistemas son los mas biodiversos del planeta, es decir
selvas y bosques húmedos tropicales, que son el verdadero pulmón del planeta, que
albergan las fuentes de agua y un
porcentaje muy elevado del total de especies vivas tanto animales como
vegetales de
Desde el punto de vista laboral, las condiciones de trabajo
en las plantaciones de palma africana son reportadas por la propia Organización
Internacional del Trabajo (OIT), como las más duras y esclavistas de todos los
empleos conocidos.[10] No
solo las condiciones de trabajo, sino la persecución sindical y la
imposibilidad de negociar cualquier mejora en las condiciones de trabajo, las
formas de pago, la escasa seguridad de las labores, los elevados niveles de
riesgo en el mismo, la contratación familiar estilo feudal, las subcontratas
que impiden la negociación de cualquier beneficio laboral; lo convierten en un
sector con unas relaciones de trabajo que nos devuelven cientos de años atrás.
Todo ello solo buscando la reducción de costos.
Pero, ¿el cultivo de la palma
africana en Colombia se corresponde con este “modelo malayo” así descrito? La
respuesta no puede ser más que afirmativa.
En relación a los derechos humanos, podemos ver las cifras y
hechos de violencia, que han tenido lugar en regiones como Tumaco, tanto en el inicio de
las plantaciones hace mas de 30 años, como en el nuevo repunte de las
plantaciones, ahora si bajo la consigna de la producción del biodiesel desde
comienzos del año 2000. La relación de la violencia contra las comunidades
nativas con la expansión de los cultivos de palma africana, no deja lugar a
dudas.[11]
¿Por qué una expansión tan fuerte de los cultivos de palma
africana en regiones tan castigadas por la violencia contra los campesinos
desde hace unos años, como el Catatumbo en el Norte de Santander o el Municipio
de María la Baja en los Montes de María?
¿Desde cuando llevan los trabajadores de las plantaciones de
palma africana en el Magdalena Medio o en el Meta, denunciando el asesinato de
sindicalistas, las duras condiciones de trabajo, y los escasos beneficios
laborales?[12]
¿Por qué no preguntamos a los campesinos de San Alberto,
Cesar, como perdieron sus tierras bajo los modelos de “alianzas estratégicas” o
de “cooperativas”, impulsados por el gobierno en alianza con empresas hoy
laureadas como modelos a seguir en el gremio?
En el Bajo Atrato chocoano, en las cuencas de los ríos
Curvaradó y Jiguamiandó, tenemos un claro ejemplo de todo esto.[13]
Los campesinos afrocolombianos y mestizos sufrieron una
violencia descomunal a partir de octubre de 1996, fecha en la que tuvo lugar la
masacre de Brisas de Curvaradó. Con este evento se inició una ola de violencia
que permanece hasta el día de hoy, en el que los campesinos organizados han
logrado retornar al territorio que se vieron obligados a abandonar hace unos
años, y en el cual han encontrado, miles de hectáreas de sus tierras, sembradas
de palma africana, convirtiendo lo que hasta hace apenas 10 años era selva
tropical, en un desierto verde de palma africana, donde la vista no alcanza a
ver donde se terminan las plantaciones.
Un saldo de 113 asesinatos y desapariciones, 14 desplazamientos,
quemas de viviendas y pertenencias, robo de ganado, bloqueo económico continuo,
es el precio que les ha tocado pagar por su resistencia y su tenacidad en
defender lo que es suyo.
Relatos escalofriantes que nos hablan de supervivencia en la
selva mientras la agresión paramilitar al servicio de las empresas tenía lugar,
o del hostigamiento del ejército en su ubicación como desplazados en el
municipio de Pavarandó, Antioquia en límites con el Chocó.
La firme decisión de retornar, y no volver a desplazarse,
defendiendo su tierra y su vida, y contándole al mundo lo que allí venía
sucediendo. Las incursiones del ejército que en operativos regulares o
encubiertos de tipo paramilitar, seguían y siguen después del retorno visitando
a los pobladores de las Zonas Humanitarias a tratar de disuadirlos por la
violencia, o de cooptarlos por medio de la seducción de las cooperativas, y del
dinero. Siempre con el mensaje, de que esas tierras son de los empresarios y
que allí tienen que sembrar palma africana. Así, con este mensaje se presentó
el Bloque Elmer Cárdenas de las AUC a las comunidades, anunciando su programa
para la región, que luego mas tarde plasmaron en el documento que dieron en
llamar “Proyecto de Alternatividad Social” (PASO). Y con este programa seguían
condicionando su desmovilización a que sus cultivos de palma africana continuaran
en expansión.
Ante las continuas agresiones que vienen sufriendo las
comunidades del Bajo Atrato,
Las comunidades de las Zonas Humanitarias del Curvaradó y
del Jiguamiandó, saben bien lo que pasa en su territorio, quién arremete y por
qué. Su palabra reforzada por la voz de los pueblos
solidarios del mundo ha hecho que instituciones del Estado, hayan emitido
documentos públicos con requerimientos precisos a la superintendencia de
notariado y registro, a el ministerio de agricultura, al Incoder, a
La “Arabia Saudí del Biodisel”
Colombia sigue el modelo malayo y la palma africana no puede
sino ser catalogada como una maldición para el país. A pesar de ello, Uribe
Vélez quiere que el país sea para el 2020,
Si pasamos de la “era del petróleo” a la “era de los
biocombustibles” bajo el mismo patrón colonial que las empresas transnacionales
petroleras vienen desde hace tiempo desarrollando; si para los países europeos
y norteamericanos lo único que les sigue interesando es que les llegue la
energía que necesitan, sin otras consideraciones mínimamente éticas; si a nadie
se le ocurre hablar de reducción de consumo energético, como único camino
viable de pervivencia del planeta y de la vida en él; si continúa prevaleciendo
el criterio economista de buscar las alternativas de combustibles que menos
trastornos ocasionen al actual modelo de transporte en el mundo; si todo esto
es así, el cultivo de la palma africana seguirá suponiendo violencia a las
mujeres y hombres y violencia a los territorios.
Los criterios que muchos defienden
de la llamada Mesa Redonda para
[1] CIDIP. C.e: justiciaypaz@andinet.com
[2] Revista Semana. Edición 1204, mayo 27 de 2005, “Energía, Petróleo
verde”. El Espectador, junio 11 de 2006. En el artículo de opinión “Por qué biodiesel”, el presidente de Fedepalma,
Jens Mesa Dishington dice que “…se afirma que ya está agotado más del 50% de
las existencias del llamado oro negro y que de continuar la tendencia, en menos
de 40 años este habrá desaparecido, si bien no de la faz de
[3] Francois Houtart en su documento “La
palma africana: un proyecto mundial social y ecológicamente destructor” en www.forumdesalternatives.org
señala que “El consumo general mundial aumentará presupuestamente un 60% entre
2002 y 2030 (J. Michel Bezat, 2006), lo que significa una enorme necesidad de
energía nueva…La seguridad energética es una de las mayores preocupaciones de
los principales polos económicos del planeta. Ya no existe esta seguridad en
caso de ruptura de la cadena del petróleo. La energía nuclear cubrirá solamente
el 4% del consumo mundial en 2030 (Pierre Eyben, 2006, 11-13)…las energías
solares, aeromotores, geotérmicas, marinas, son incapaces en un futuro
previsible de satisfacer la demanda mundial de electricidad…”
[4]
[5] Observatorio Transnacional www.repsolmata.info
[6] The Guardian, Diciembre 6 de 2005.
Monbiot señala que el biodiesel de palma africana es peor que el combustible
fósil. “Los entusiastas del biodiesel han inventado accidentalmente el
combustible mas intensivo en carbono que existe en
[7] “El próximo petróleo”, Revista El
Semanal, España, septiembre 18 de 2005. “Algunos cálculos estiman que para
producir el diez por ciento del carburante dedicado al transporte, los países
desarrollados necesitarían el 40 por ciento de sus terrenos cultivables”.
[8] El Espectador, Junio 11 de 2006. En
entrevista al Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, este afirma que
“Estados Unidos está cambiando su
política energética para depender menos del hidrocarburo y mas de los
biocombustibles. Esto genera una enorme ventaja a Colombia en potencial
exportador de biodiesel y etanol y abre la posibilidad del mercado a productos
como la caña, la remolacha, yuca y palma africana.
[9] Un buen resumen de los efectos de
los cultivos de palma sobre las comunidades nativas en cuyos territorios los
mismos llegan, en todos los países tropicales, se puede leer en “El amargo
fruto de la palma aceitera: despojo y deforestación”, del Movimiento Mundial
por los Bosques Tropicales, disponible en su web www.wrm.org
[10]
[11] Misión de Observación a
[12] Boletín número 52 del WRM, noviembre
de 2001. Los trabajadores de la empresa Plantaciones Unipalma de los Llanos
S.A. denuncian la intención de la empresa de acabar con el sindicato, y además
que “hay empresas pretendiendo que se vincule la familia al trabajo, que es
como entrar a un sistema de esclavitud y explotación total. Yo les diría a los
trabajadores de otros países, que la palma africana, mas que un empleo, produce
un sometimiento tenaz”.
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz: Informe Ejecutivo 57 de julio 21 de 2005. Se
reporta como paramilitares asesinaron a una trabajadora de las plantaciones de
palma, que había sido despedida por la empresa dos días antes.
“En el 2001 continuaron los asesinatos en el Magdalena
Medio en contra de los sindicalistas de las empresas palmeras entre ellos el
vicepresidente del sindicato de Indupalma, Pablo Padilla, quien fue asesinado
en febrero de 2001. Tres sindicalistas mas de las empresas palmeras de Puerto
Wilches fueron asesinados en el mismo año”. Fuente CUT, citado en Gearoid
O´Loinsig “La estrategia integral del paramilitarismo en el Magdalena Medio”.
[13] En las cuencas del Curvaradó y del
Jiguamiandó, en el Chocó, se reportan desde el año 2000, mas de
[14]
‘…En Urabá tenemos cultivos de palma. Yo mismo conseguí los empresarios
para invertir en esos proyectos que son duraderos y productivos…’. Vicente
Castaño en entrevista en la revista Semana, junio 5 de 2005.
Rodrigo o Doble 00, jefe del Bloque Metro de Medellín,
luego asesinado a comienzos del 2004, afirma en el diario El Tiempo del 1 de
septiembre de 2003, que “los proyectos de palma africana en el sur del eje
bananero de Urabà, chorrean sangre, miseria y corrupción. La forma en que han
sido adquiridas las tierras, y el dinero supuestamente prestado por entidades
de fomento agroindustrial, hacen parte de una cadena de lavado de dineros del
narcotráfico, testaferrato, desplazamiento forzado, muerte y violencia”.
Miguel Arroyave, jefe del Bloque Centauros de las AUC,
asesinado mas tarde, en entrevista concedida a El Espectador de agosto 29 de
2004, afirma que ‘…Las autodefensas viven de lo que hay en las regiones bajo su
influencia. Es por eso que, analizando esta dinámica, iniciamos un proceso de
transformación en las mismas zonas. Por ejemplo, en los Llanos Orientales,
estamos sembrando palma africana. Es un proceso de erradicación de cultivos
ilícitos y lo estamos haciendo de una
forma grande…’