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Experiencias Locales

Protección y conservación del territorio del pueblo Nasa. El agua en el municipio de Toribio – Cauca

Jaime Diaz, Agosto 08 de 2006, Este artículo ha sido consultado 5299 veces

Jaime Diaz[1]

 

El municipio de Toribio está situado al nororiente del Departamento del Cauca. Tiene una extensión de 49.464 hectáreas, y una población de 30.000 habitantes, que dependen de un 95% depende de las actividades agropecuarias como medio de subsistencia. La cabecera municipal denominada Toribio se localiza a una altura aproximada de 1.700 m en la confluencia de los ríos Isabelílla y San Fran­cisco. 

En nuestro municipio nacen cuatro ríos: río San Francisco, río Isabelílla, río Santo Domingo y el río López, además de cinco ria­chuelos más pequeños; que integran la cuenca mas importante del norte del Cauca: la Cuenca del río Palo. En el recorrido de 92 km. el caudal calculado es de 38 m3 por segundo, suministra la fuerza necesaria para el funcionamiento de la micro central eléctrica situada en el municipio de Caloto, contribuyendo al sistema eléctrico del norte del cauca, que abastece acueductos locales y regionales como Caloto, Padilla y Guachené. Igualmente con sus aguas se beneficia la agroindustria cañera establecida en la zona agroindustrial. Además de ser el lugar del nacimiento de los cuatro ríos antes mencionados, existen en Toribio cinco subcuencas, 16 micro­cuencas y 3.304 ojos de agua que conforman 88 quebradas. El 13% (6.436 hectáreas) del área territorial del Municipio están cubiertas por páramo, el 12% lo ocupan bosques primarios y, apenas el 6.6% (3.267 hectáreas) del área, está ocupada por bosques secundarios o de regeneración natural. 

 

Cosmoacción y territorio fuente de vida en Toribio

Para la comunidad indígena el agua representa especial respeto, es un liquido sagrado, puesto que según la creencia, los Nasas provenimos del agua, desde cuando la estrella penetró la laguna, que se encontraba en lo mas alto de la montaña, dando origen al nacimiento del primer Nasa “Juan Tama”; el agua es el elemento vital para adelantar los rituales de armonización entre el ser Nasa y la naturaleza. Es por eso que cada laguna, nacimiento de agua y/o reserva forestal esta considerada como sitio sagrado, allí no se debe ingresar sin permiso de los espíritus y para ello el Nasa recurre a sus conocimientos ancestrales con apoyo del medico tradicional, porque todo está en la naturaleza y el hombre solo es un pequeño ser de esa naturaleza con la cual debemos convivir.  

Los indígenas nos debemos a las leyes de la naturaleza, ellas nos dan la orientación de nuestro accionar, es lo que se denomina “ley de origen”, reconocida por las normas de occidente como leyes consuetudinarias, en ella se fundamenta la razón de ser diferentes, situación muy distinta a la norma estatal que son leyes de tipo vertical. Con este fundamento, el municipio de Toribio constituido por los cabildos de Tacueyó, Toribio y San Francisco, se creo el plan de vida, y se encomendó la orientación a la asociación de cabildos, orientando el proyecto Nasa, bajo principios de uso respetuoso del suelo, espiritualidad, reciprocidad y armonía, con proyección zonal como apoyo reciproco a otros procesos comunitarios, mediante los cuales se conformaron programas y proyectos específicos que a la vez se convierten en políticas de resistencia ante el modelo homogenizador. 

De este modo la política de conservación se convierte en un importante programa, que contempla entre otros proyectos el ordenamiento de la ganadería, la reforestación y protección de ojos de agua, la protección de sitios sagrados (lagunas y montañas) y el ordenamiento de cuencas hidrográficas con miras a consolidar la autoridad ambiental indígena en nuestro territorio el cual es un espacio integral.  

 

Efectos de la colonización y el desplazamiento de la relación armónica del ser Nasa y la naturaleza

El Estado colombiano declaró baldías las tierras de los Resguardos de Toribío, Tacueyó y San Francisco en diferentes épocas como: la guerra de los mil días (1899-1903) y la violencia en 1948, desconociendo los títulos legales que tenían los indígenas de 1701, expedidos por la Corona española y posteriormente reconocido por el gobierno independentista criollo. Estas declaraciones gubernamentales implicaron inmigraciones de colonos, y de estas personas que llegaron se destacan los presos liberados de la cárcel de Medellín, que vinieron para explotar estas tierras con intereses económicos y culturales distintos de los que tenían los habitantes de aquí. 

Hoy al retomar el discurso ecológico y hablar de recursos naturales, tenemos que mencionar que con la colonización fuimos aislados de nuestras espacios, territorios y bienes obtenidos, conservando en nuestro ser la relación con la naturaleza, en la medida que desequilibró un orden natural, agravada por una violencia física y espiritual a la que fueron sometidos nuestros parientes habitantes de estos resguardos. Los colonizadores comenzaron a comercializar con el árbol de la quina que predominaba en las selvas primarias. La difunta Manuela Tálaga de Peteche a la edad de ciento diez años contaba como hacían los colonos para sacar la quina; ella decía:

“Aquí llegaron los colonos y comenzaron a pelar los palos de la Quina y sacaban la cáscara; y claro para sacar toda la cáscara tenían que tumbar los árboles y esta cáscara la secaban bien y luego la acomodaban en atados de leña y la llevaban en mulas a venderla al mercado del Palo; habían arrieros que tenían recuas hasta de sesenta mulas, otros de treinta, cargando cáscara de quina; después que acabaron con ella siguieron con el carbón de leña, y así fueron tumbando los árboles, porque significaba un ingreso económico para ellos. Como el carbón de leña no era tan rentable al igual que la quina, algunos empezaron a robar los animales y así fueron dejando todo limpio; la orilla de las quebradas, los ríos y hasta los ojos de agua. Esos paisas no respetaban nada, nos quitaron las mejores tierras e hicieron en ellas grandes haciendas, mientras que nosotros tuvimos que recogernos a los peores lugares; todo esto fue produciendo un cambio entre nosotros y nuestra tierra, que en manos de los colonos quedó convertida en extensos potreros, pobre, despojada y desolada al igual que nosotros”.

Despojados de la tierra, al mismo tiempo, despojados de la vida, porque la tierra y la vida es lo mismo para nosotros. La tierra que nos devuelven hoy es una tierra acabada y limpia de su natural follaje, envenenada por fertilizantes y con tendencia a convertirse en tierra agotada; tierra que no produce comida como antes, ni siquiera encontramos el árbol nativo de la quina. 

 

El pueblo Nasa y la construcción de procesos alternativos

Luego de un proceso de resistencia, la comunidad ha luchado por la autonomía, para ser proponentes de un modelo alternativo mediante la utilización de espacios de convivencia y acatamiento de normas naturales, a quien le debemos el pasado y la convivencia en el futuro.  

De este recorrido la comunidad Nasa esta estruc­turada en un plan de vida, que orienta el Proyecto Nasa como organización de los cabildos de Tacueyó, Toribio y San Francisco, que conforman seis programas como son: salud, educación, político organizativo, familia, jurídico y económico ambiental; todos fundamentados en la cosmovisión indígena teniendo en cuenta los cambios culturales. Conservamos grandes riquezas, valores y principios, que contribuyen con alternativas para satisfacer las necesidades de las comunidades, en convivencia armónica con la naturaleza. Tenemos formas organizativas para desarrollar el trabajo como la minga, grupos de rotación, mano cambio y el trueque, y realizamos técnicas para las actividades agropecuarias en laderas, y para la producción orgánica con el apoyo del médico tradicional en bien del ser humano y del planeta. 

Para la parte operativa del cabildo económico ambiental en nuestro territorio, podemos determinar siete sectores estratégicos: 1. Fortalecimiento organizativo a nivel económico ambiental. 2. Manejo adecuado de la ganadería. 3. Fortalecimiento del tul mediante la potencialización de la huerta. 4. Proyectos económicos familiar, asociativo y comunitarios. 5. Etnoedu­cación, investigación y organización territorial ambiental. 6. Protección y conservación de territorio. 7. Jurisdicción territorial económica ambiental. 

 

Sectores estratégicos:

1.  Fortalecimiento organizativo a nivel económico ambiental. La asamblea comunitaria, identifica sus necesidades y formaliza los equipos económicos, ambientales, integrado por un coordinador en cada resguardo con apoyo de lideres veredales, animadores y comuneros, comprometidos con el sector productivo, que les corresponde dinamizar las políticas del programa económico ambiental.  

2.  Manejo adecuado de la ganadería. El 82% del territorio ha sido intervenido por el hombre, de ahí que vemos la necesidad de reducir espacio a la ganadería extensiva, usando cercas vivas, reforestando las pendientes, aislando los sitios de producción de agua e implementando técnicas que hagan más rentable dicha actividad, como la semi-estabulación del ganado, para ello se adelantan capacitaciones no formales y orientación a cargo de un instructor y animadores comunitarios en veredas como López, La Calera, Santo Domingo, El Trapiche, Agua blanca y otras. 

3.  Fortalecimiento del tul mediante potenciali­zación de la huerta. La seguridad alimentaria, es la preocupación de todos los pueblos y naciones, por tanto el tul como parcela agroambiental de los indígenas, contribuye con productos agrícolas y especies menores, buscando disminuir la dependencia en ingresos económicos para abastecer la canasta familiar. En este espacio se ejecutan proyectos financiados por Ecofondo, el municipio y los cabildos indígenas, con presencia en un 70% de las 63 veredas del territorio de Toribio.  

4.  Proyectos económicos familiar asociativo y comunitarios. Toda familia requiere de unos excedentes para generar ingresos que le permita cubrir gastos externos, de donde se desprende la necesidad de cumplir con el ciclo de la producción, comercialización, transformación, distribución y consumo, resaltando que el montaje de plantas de proceso responde a la generación de empleo y obtención de nuevos recursos que se redistribuyen al interior de la comunidad de manera solidaria. Es de resaltar proyectos como: montaje de la estación piscícola Juan Tama en la vereda la fonda, lácteos San Luis en Tacueyo, Jugos fxize (frío), y la explotación y transformación de mármol. 

5.  Etnoeducación, investigación y organización territorial ambiental. Se relaciona con espacios de orientación, discusión, análisis y rescate de conocimientos propios, que paulatinamente han sido desplazados por políticas estatales. Buscamos profundizar más en el conocimiento y prácticas culturales, por medio de la creación de un currículo ambiental, como elemento del trabajo en las escuelas, colegios y en la educación no formal, con miras a construir en el futuro una ética ecoló­gica propia. Dichas iniciativas se adelantan en el Centro de Educación para la Capacitación la Investigación y Desarrollo de la Comunidad CECI­DIC, a través de la escuela agrosilvo­pastoril, con formaciones que tienen una duración de 18 meses; en el campo no formal se cuenta con es­pacios de reflexión en los centros de el crucero de las veredas La Calera, Natala, El Tablazo y La Playa. 

6. En la protección y conservación de territorio, nos referimos al páramo. Las montañas, las distintas fuentes de agua, los sitios sagrados, los rastrojos, y las prácticas tradicionales para el uso manejo y del suelo. Las actividades que realizamos se enmarcan en la recuperación de importantes fuentes hídricas. La vocación forestal nos ha permitido aislar un 30 % de los nacimientos de agua, adelantar acuerdos y reglamentos ambientales; para ello se adelanta un estudio jurídico predial y ordenamiento del territorio, mediante un sistema de datos del espacio que ocupamos.  

7.  Jurisdicción territorial económica ambiental. En este tema ratificamos y evidenciamos nuestra posición en el espacio de la jurisdicción, desde la ley de origen en los territorios indígenas a nivel local, zonal, regional, nacional; y se refiere a las normas, reglas de comportamiento o estatutos para el buen uso de los recursos naturales y ordenamiento de la economía comunitaria. Nuestra proyección es constituir la autoridad ambiental indígena, que tendrá como función la regulación, administración y buen uso de las fuentes hídricas.

 

Desafíos para fortalecer el proceso económico ambiental y la conservación de la naturaleza

Si bien es cierto la Constitución colombiana reconoce en sus artículos 7º, 10º 246º y 287º, la diversidad étnica y cultural, la jurisdicción especial y la territorialidad, junto a normas supra como el Convenio de Diversidad Biológica, el Convenio de la OIT y la Declaración de Río entre otros. Sin embargo siempre se presentan conflictos de competencias entre los derechos adquiridos, mandatos expedidos por los pueblos indígenas y la expedición de normas gubernamentales desde el cuerpo legislativo. Este es el caso de la ley 99 de 1993, que faculta a la Unidad de Parques Nacionales, para que declaren y constituyan Áreas Protegidas (Parques Naturales y reservas naturales) los cuales se traslapan con zonas de resguardos indígenas.  

La ley forestal recientemente aprobada, establece el vuelo forestal como propiedad del Estado en las áreas declaradas como baldíos, y permite que las comunidades indígenas y negras establezcan contratos con las empresas madereras para la comercialización del vuelo forestal. Los proyectos de ley de agua y paramos, que en su conjunto buscan fraccionar el uso de la naturaleza, porque ni si quiera se debe dar el nombre de recurso, dada su connotación económica, que al ser explotados terminaran transformados en mercancías para acumulación de multinacionales. De las situaciones más recientes en que, las comunidades indígenas han colocado posición, se tiene la imple­mentación del Decreto 1729 de 2002, que se refiere al ordenamiento de las cuencas hidrográficas, sobre el cual ha existido todo un proceso de discusión y concertación con la CAR del Departamento del Cauca, lográndose tomar este proceso desde la organización indígena, para el ordenamiento de la cuenca del río Palo. Vale la pena anotar que nuestro propósito no es oponerse al desarrollo, sino hacer un replanteamiento de los benéficos que históricamente han enriquecido a unos pocos, y que han acrecentando la brecha con los marginados del país, bajo el consentimiento de políticas de Estado, que supuestamente han sido formuladas para protección del conjunto de una sociedad.  

Finalmente no es fácil adelantar un proceso de consulta en comunidades indígenas, por que a pesar de contar con la normatividad supra y estatal, casi siempre es desconocida por los beneficiarios, situación aprovechada por entidades del Estado para expedir normas que terminan privatizando el uso de todos aquellos espacios creados por la naturaleza, denominado “espacio cosmogónico” el cual no pertenece a nadie en particular, puesto que esta allí para que, vivamos mientras existamos.

 


[1] Jaime Diaz. C.e: jaimediaz_33@hotmail.com

Publicado en Agosto 08 de 2006| Compartir
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